Pintura

Las manos de Alberto Romero esconden millones de misterios, de mundos, de pensamientos, de intrigas, preguntas y certezas… Nunca unas manos tan pequeñas como las de este artista fueron capaces de crear tanta belleza, por ello se convierten en inmensas desde que su corazón comienza a palpitar desde lo más profundo de su alma para dar forma a la idea. Vuela su imaginación rodeada de las más variadas materias que atesora en su estudio, comenzando así su proceso creativo. Este debe ser un momento sublime donde la quietud, la serenidad y la inspiración se fusionan buscando la expresión de ese sentimiento que nace de adentro, de muy adentro.  Agiles sus manos empiezan un baile entre telas, papeles, cartones, maderas, flores, hojas … hasta tomar forma la composición en su bastidor, como la clave de sol en un pentagrama, el inicio del proceso creativo.

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